¡Lo tenemos! ¡Ya ha empezado! ¡Nueva fórmula televisiva para someter al interés de los espectadores!
No quiero emitir un juicio sobre el programa, una sóla edición no es representativa de nada.
Pero quiero abrir una reflexión sobre lo que cuesta crear algo nuevo en este medio en el que resulta tan difícil tener una idea original, más aún que se registre, y aún más, que pague alguien por ella.
Si os fijais, la inmensa mayoría de los formatos que ahora triunfan en televisión son de origen foráneo: desde "La ruleta de la fortuna", "Quiere ser millonario", "Pasapalabra", "Gran hermano", "Supervivientes", o la series "Sin tetas no hay paraíso" o "Yo soy Bea".
¿Qué formatos son netamente españoles? Pues es difícil encontrar alguno que no sean entrevistas ("El perro verde") o de magazines ("Espejo público", "El programa de Ana Rosa").
Es un éxito de originalidad "El conciertazo" o "Aquí hay tomate" ¿Y por qué no se vneden al extranjero? Sencillamente porque no se ha registrado con un autor, en un lugar donde se entienda que eso es un formato y no una obra literaria, y que el formato, es decir LA IDEA, tiene un valor en sí mismo.
Después de ver ayer "Las gafas de Angelino" me dí cuenta de lo que significa crear un formato. Es necesario un contenido, una puesta en escena, un concepto, un lenguaje propio, tanto verbal como de imágenes (es televisión de lo que hablamos), un público al que dirigirse, un mensaje concreto que se transmita de manera clara...
Lo demás son fuegos de artificio.