Durante muchos años, y cuando digo 'muchos', me refiero a más de dos décadas; he vivido trabajando en los distintos programas de televisión que se me han puesto por delante.
Diferentes cadenas, distintas productoras. Mi currículum está escrito en una serpentina.
Jesús Hermida, Pepe Navarro, Isabel Gemio, Juan Ramón Lucas, Manuel Campo Vidal, Ernesto Sáenz de Buruaga, Nicolás Romero. Todos ellos y muchos más han sido mis jefes, compañeros...
Hasta hoy mismo he vivido esta peregrinación como una condena. Un mal menor que soportaba con resignación, pero con una interpretación equivocada.
Me explicaré.
A mi alrededor, muchos compañeros que habían iniciado su camino conmigo, hoy tenían sus puestos de trabajo estables, sus carreras habían avanzado, alguna productora se había interesado por ellos y les había ofrecido un contrato indefinido. Pero eso no me había ocurrido a mi -lo tuve una vez, como directora del departamento de televisión y me fui a los 6 meses- en estos años de 'pan y circo'.
Siempre pensaba: '¿Qué he hecho la para que nadie se haya querido 'casar' conmigo? Sólo me quieren como a la amante... esa a la que toman o dejan a su antojo. Hay algo en mí que no debe funcionar.'
Pero hoy he cambiado mi pensamiento, y me he dado cuenta de que la realidad es muy distinta.
No soy la amante... ¡Soy la bomba! ¿Por qué digo esto?
Sencillamente porque estar trabajando de manera regular y continuada desde 1989... sin otra seguridad, sin otra garantía que mi reputación, que el valor de mi trabajo ¡Es que debo ser muy, muy buena!
He comenzado a interpretar esta sucesión de contratos como la forma de constatar que los que deciden la composición de los equipos creen que yo soy una persona de confianza, a la que se le pueden encomendar responsabilidades y las sacará adelante.
Y haber recorrido todos los caminos, haber conocido a tantas personas, trabajar con tantos equipos... han hecho de mi una profesional todo terreno y lo más importante, una persona dúctil, conocedora de todo tipo de estilos televisivos y con un capital emocional inmenso.
¡Me alegro de vivir mi vida!
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sábado, 3 de febrero de 2018
martes, 4 de marzo de 2008
CRÓNICA DEL DEBATE POR DENTRO
Queridos blogueros, ayer me sentí una persona importante... por un ratito no más. Me habían invitado a presenciar el debate entre Zapatero y Rajoy en directo, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Me mandaron el plano de situación y la tarjeta del parking con la que podría estacionar mi vehículo justo debajo del escenario donde se situaron los presidenciables.

Allí estaba yo, colocando mi coche para que le revisaran los bajos y abrieran el maletero por si llevaba algún polizonte, supongo, porque ni abrieron la caja de las herramientas, ni les mosqueó la sombrilla de playa -que no es tiempo ni lugar- pero vive en mi maletero todo el año... y pudiera camuflar un rifle, digo yo, que he visto muchas de James Bond.
Pues eso, me miraron y valoraron que tenía cara de buena, y pasé. Una vez en el garaje un señor y yo consumimos una media hora subiendo y bajando porque no sabíamos en qué planta nos teníamos que bajar para incorporarnos al teatro y resultó que era la -1... porque había que salir de nuevo a la calle y entrar por otra puertecita donde te volvían a revisar y te daban la acreditación.
¡Ya estaba dentro! Planta segunda sala 1. Esa era mi ubicación. Había tres salas, a saber, la Principal, que debía ser para los más Vip, la Sala 1, para los un poco menos Vip, y la 2 que era para fumadores.
Parecían aulas con los alumnos entre clase y clase. La salas sólo se visitaban para tomar alguna bebida sin alcohol -no había más que coca cola, naranja, limón y cerveza "sin"- o para ver si encontrabas algún conocido.
En la Principal estaba María Teresa Campos charlando con Julia Otero, Javier Capitán e Ivonne Reyes... ¿No os parece un grupo "raro"?. Pues es cierto. Lo juro.
En una esquina Jesús María Santos (Adjunto a la Presidencia del ENTE RTVE) cambiando impresiones y cerveza sin alcohol con Elena Sánchez (Cuatro)...
En la sala 1, la mía, estaba Nieves Herrero acompañada por un jóven que parecía ser alguien de su programa, justo detrás de ella José Miguel Fernández Sastrón, el marido de Simoneta Gómez Acebo, con unos amigos que se reían mucho y que en el descanso abandonaron la sala para no volver.
En la primera fila estaba María Rey guardando el sitio a Manuel Campo Vidal que se incorporó cuando acababa de empezar el debate, como Concha García Campoy a la que le guardó también la silla su marido, Andrés Vicente Gómez.
Cuando todavía no había señal del debate empezaron a escucharse las pruebas de sonido de los tres participantes. Olga hablando en varios tonos. El presidente Zapatero contando hasta 26, lo que nos dejó muy tranquilos, porque que el presi pase de 10 ya es prometedor... y Rajoy comentando que venía de la plaza de toros y que había pasado mucho calor.
Duró poco el despiste, porque alguien salió de la sala como una flecha para comunicar que se estaba colando toda la conversación. Y eso que estábamos sólo los íntimos...
Cuando comenzó el debate se hizo el silencio y ni los más sedientos se levantaba a tomar algo del catering que había al final de la sala.
Hasta que empezaron con los precios de las anchoas, de la leche, de los huevos... Todos a una carcajada general.
Luego vuelta al silencio hasta que volvieron a sacar el libro blanco y los gráficos, cada cual lo suyo. Comentarios de ¡Esto no!... ¿Quién les ha asesorado?... ¿Otra vez?...
Se comentó la falta de planos de Olga Viza. Ni uno. Nada que ver con la presencia que tuvo Manuel Campo Vidal.
Hubo chirridos cuando empezaron a echarse en cara las víctimas: La gente se miraba como diciendo ¿No pueden pasar de esto y hablar de política de altura?
Intermedio. Todo el mundo fuera o al cátering.
Vuelta. No están todos y se acusa un 25% de ausencias. Risas con la niña de Rajoy y los comentarios de que no se ha alcanzado el nivel que todo el mundo esperaba del segundo encontronazo...
Julia enrojece y le suplica "¡Perdona! ¡Es verdad!... ¡Disculpa!... ". A lo que Carlos le responde que son amigos desde la infancia y que les han confundido siempre... Julia se da cuenta de que intenta disculparla y dice "¡Creo que he metido la pata y no hay más!"
Geniales los dos.
Me hice fotos en el decorado con una amiga que venía desde Estados Unidos para verlo. A mí me pilló más cerca.
Ahora todos sabéis lo que se vive en un acontecimiento único.
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